Treinta años

Había una vez un hombre que trabajaba como conserje en un hospital. Trabajó más de treinta años y llegó el momento de su jubilación. Todos los médicos y enfermeras hicieron para él una fiesta de despedida y cuando estaban todos reunidos, el conserje viejo hablaba con el conserje nuevo que iba a sustituirle; le decía:
– Aquí todos son muy buenas personas y buenos profesionales. Los médicos son gente competente y muy buenos especialistas; las enfermeras igualmente son personas muy entregadas y amorosas. Ahora, ¡eso sí! han estado todo el tiempo, durante treinta años diciéndome hasta la saciedad: “cuidado con los microbios, atención con la limpieza y la higiene”, ese ha sido su lema todo el tiempo; y la verdad yo nunca he visto uno solo de esos microbios.