Silencio

El Maestro solía decir que sólo el silencio conducía a la transformación, pero nadie conseguía convencerle de que definiera en qué consistía el silencio. Cuando alguien lo intentaba, él sonreía y se tocaba los labios con el dedo índice, lo cual no hacía más que acrecentar la perplejidad de sus discípulos. Pero un día se logró dar un paso importante cuando uno le preguntó:
-¿Y cómo puede alguien llegar a ese silencio del que tú hablas?
-Estéis donde estéis, mirad incluso cuando aparentemente no hay nada que ver y escuchad cuando parezca que todo está callado.