Pensar en rábanos

Abdulalim, que vivía en Fez, recibió un día la visita de un hombre preocupado y descontento, porque no conseguía guardar la calma durante los ejercicios de meditación y plegaria.
– Puedo enseñarte un método muy simple – le dijo Abdulalim – Te tapas los oídos y piensa en rábanos.
– ¿Antes o después de los ejercicios? – preguntó el hombre.
– ¡Durante los ejercicios idiota! – dijo Abdulal

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