Pérdida

Dos viajeros se encontraron en el desierto. Uno de ellos lloraba. El otro le preguntó por qué.
-Porque he perdido una preciada joya – contestó el que lloraba.
-Bueno, no te aflijas: tal vez encuentres otra igual – lo consoló el otro.
-Imposible. La joya que he perdido tenía una gran piedra preciosa en el centro, veinticuatro diamantes a su alrededor, y sesenta rubíes alrededor de los veinticuatro diamantes – describió el desconsolado viajero.
-Comprendo tu dolor. Sin duda que se trata de una joya única. Pero insisto, tal vez encuentres una igual, o  parecida – replicó el otro.
Y el triste viajero le dijo:
-Jamás. Porque la joya que he perdido es un día y un día que se pierde nunca retorna