Nasrudín, su burro y el vecino

Un vecino de Nasrudín fue a visitarlo. -Mulá, necesito que me preste su burro. -Lo lamento - dijo el Mulá - pero ya lo he prestado. No bien terminó de hablar, el burro rebuznó. El sonido provenía del establo de Nasrudín. -Pero, Mulá, puedo oír al burro que rebuzna ahí dentro - dijoMientras le cerraba la puerta en la cara, Nasrudín replicó con dignidad: -Un hombre que cree en la palabra de un burro más que en la mía no merece que le preste nada.

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Nasrudín y el maestro de escuela

Un día el mulá Nasrudín vio a un maestro de escuela conducir a un grupo de alumnos a la mezquita. -¿Cuál es el propósito de esta actividad, docto maestro? - preguntó el mulá. -Hay una sequía - dijo el maestro - y esperamos que el ruego de los inocentes conmueva al cielo. -Ruegos inocentes o culpables - dijo Nasrudín - nada puede tener efecto sin conocimiento. -¿Cómo puede usted probar una afirmación tan peligrosa? - farfulló el afrentado pedagogo. -Es fácil - dijo Nasrudín - porque si las súplicas y las intenciones dirigidas por la necesidad aparente fueran suficientes, no quedaría un solo maestro de escuela sobre la tierra. Los niños anhelan su abolición.

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Nasrudín y la bolsa del mercado

-Levanta esta bolsa y llévala a mi casa - le dijo Nasrudín a un cargador en el mercado.-A su servicio, señor. ¿Dónde queda su casa?El Mulá lo miró estupefacto:-Eres un rufián con mala fama y probablemente un ladrón. ¿Crees que voy a decirte dónde queda mi casa?

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Nasrudín y la manta

Dos hombres, en una fría noche de invierno, se peleaban bajo la ventana de Nasrudín. Éste se levantó, se envolvió en una manta y bajó a hacerles callar.En cuanto apareció en la calle e intentó calmar a los borrachos, uno de ellos se le echó encima, le quitó la manta y se fue corriendo. El otro borracho huyó en dirección opuesta. Nasrudín volvió a su habitación y al llegar junto a su mujer, ésta le preguntó:-¿Por qué se peleaban esos dos?-Creo que por culpa de mi manta - dijo Nasrudín metiéndose en la cama - en cuanto la han tenido se han calmado.

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Nasrudín y su burro

Un día le robaron el burro a Nasrudín. Todos sus amigos se pusieron a echarle la culpa es vez de  consolarle. -Debías de echarle la llave a la puerta del establo… -¿No has oído ningún ruido? -¿Seguro que no lo tenías bien atado…? Nasrudín no aguantó más: -¡Basta! - repuso - me echáis toda la culpa a mí, ¡por piedad! ¿no tenía ninguna culpa el ladrón?

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Nasrudín y las raíces

-Todos los maestros dicen que el tesoro espiritual es un descubrimiento solitario, entonces ¿por qué estamos juntos? - preguntó uno de los discípulos a Nasrudin. -Ustedes están juntos porque un bosque siempre es más fuerte que un árbol solitario - respondió Nasrudin - el bosque mantiene la humedad del aire, resiste mejor a un huracán, ayuda a que el suelo sea fértil. -Pero lo que hace fuerte a un árbol es su raíz. Y la raíz de una planta no puede ayudar a otra planta a crecer - dijo el discípulo -Estar juntos en un mismo propósito, es dejar que cada uno crezca a su manera; éste es el camino de los que desean comulgar con Dios.

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Nasrudín y el vinagre

Un vecino le dijo a Nasrudín: -Maestro, me han dicho que tienes un vinagre de cuarenta años. -Si, lo tengo - respondió Nasrudín. -Hazme el favor y dame un poquito, porque voy a preparar una medicina.Pero Nasrudín se lo negó:          -No puedo - dijo - si se lo hubiera dado a quien quiera que me lo pidiese, ¿cómo hubiera durado cuarenta años?

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Nasrudín entró en una tienda

 Un día, el mullah entró en una tienda. El propietario se acercó a él para atenderlo. -Lo primero es lo primero – dijo Nasrudin - ¿me has visto entrar a tu tienda? -Naturalmente. -¿Me habías visto alguna otra vez? -Ni una sola en toda mi vida. -Entonces, ¿cómo sabes que soy yo?

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Nasrudin y las zanahorias

Nasrudín fue enviado por el rey a investigar sobre la sabiduría de varias clases de maestros místicos orientales. En todos los casos le hablaron sobre todos los milagros y dichos de los fundadores y los maestros de las escuelas, muertos hacía ya tiempo. A su regreso, el Mulá presentó un informe que sólo contenía una palabra, “Zanahorias”. El monarca lo hizo llamar a su presencia para que diera una explicación sobre esto. Nasrudin dijo: -La parte mejor está enterrada; por el verde muy pocos saben, excepto los expertos, que hay anaranjado bajo la tierra. Si no se trabaja por ella se deteriorará; y se encuentra asociada una gran cantidad de burros.

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Nasrudín y el huevo

Cierta mañana, Nasrudin envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al centro de la plaza de su ciudad y llamó a los que pasaban por allí: - ¡Hoy tendremos un importante concurso! - dijo - ¡quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo recibirá de regalo el huevo que está dentro!.Las personas se miraron, intrigadas. Nasrudin insistió: - Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido? Todos los habitantes pensaban que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros.Nasrudin preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces, abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo. - Todos vosotros sabíais la respuesta - afirmó - y nadie…

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