Interrogatorio

La avidez interroga a la victoria:-¿Tu padre?-La duda.-¿Tu profesión?-El sufrimiento esencial.-¿Tu meta?-La indigencia.

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Confianza en un gallo

Caminaba un derviche por el desierto, había perdido la orientación. De repente, un gallo cantó a lo lejos. Se alegró y se dirigió en su dirección. En el camino se topó con un malvado que buscaba camorra y le dejó mal parado. Dio media vuelta, desesperado, diciendo a Dios:-¿Por qué permites que suceda todo esto, cuando he puesto toda mi fe en Ti?-Mientras confías en Mí, Yo te protejo - dijo la Voz - pero cuando depositas tu confianza en el canto de un gallo, recibes lo que mereces.

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Felicidad y alegría

Fátima, la hermana de Mathna, una mujer sufí de gran reputación, dijo:-Siempre me extraño cuando escucho a los sufíes que declaran vivir en el amor a Dios y lloran amargamente. ¿No tienen vergüenza? Si, como pretenden, están unidos a su Amado, ¿cómo es que no son felices y a la vez están llenos de alegría?

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Cadenas en los tobillos

Abubak Wasseti visitaba un asilo de locos. En él encontró a un joven cargado con pesadas cadenas en los tobillos. A pesar de esto cantaba, reía y apuntaba algunos pasos de danza.-¿Cómo puedes estar feliz? - preguntó el sufí.-¡Oh, maestro ignorante! - dijo el loco - las cadenas están en mis pies, no en mi corazón.

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A ninguna parte

Los del paraíso, irán al paraíso.Los del infierno, irán al infierno.Pero los de Dios, no irán a ninguna parte.Aquí, como en el otro mundo, no hay sitio para ellos. Dicho sufí

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Vendedor de té

Había un anciano en los alrededores de Kioto, la antigua capital imperial de Japón, que administraba un pequeño puesto de té en los parajes más hermosos de los alrededores de la ciudad, según la estación del año.Después de alcanzar el despertar zen, había adoptado el compromiso de estudiar y perfeccionarse para mantenerse firme en el sendero de la total iluminación. Por eso había decidido servir y vender té. Solía decir:-Soy pobre y carezco de medios para comer carne. Soy viejo y no puedo satisfacer a una esposa. Vivir como un suministrador de té es lo más adecuado para mí.Cuando llegaba a una plataforma del río donde instalar su tetería, colgaba un cartel delante del puesto en el que se podía leer:-El precio del té es tu contribución; entre cien libras de oro y medio céntimo. Incluso, si no tienes con qué pagar, puedes tomarlo. Lo siento, pero me es imposible hacerte una oferta mejor.Cuando sobrepasó los ochenta y tantos años, decidió abandonar el oficio, quemar sus utensilios y retirarse. Éstas fueron las últimas palabras que dirigió a la canasta de los cachivaches:-He…

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Leña para fuego

Había un monje que vivía en los altos Himalayas en una cueva y tenía un ídolo de Buda, lo había hecho todo él; lo había tallado, lo había pulido y acostumbrada adorarlo, y vivía feliz en la cueva. Y sucedió una vez que era un invierno muy helado, penetrantemente helado y el monje estaba en meditación profunda. Era pasada la medianoche y el monje abrió los ojos y se encontró con que el fuego se había apagado; hacía mucho frío, estaba terriblemente helado, así es que se levantó, quería prender el fuego, buscó por toda la cueva y no había leña; de repente su mirada cayó sobre aquel ídolo de madera de Buda. El monje quería vivir, así es que tomó el ídolo, lo cortó en pedazos, hizo fuego y vivió.

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Libertad

¿Dónde buscas amigo, esa libertad que este mundo ni el otro pueden darte?Sólo tuya es la mano que sujeta la cuerda que te retiene, cesa de lamentarte y suéltate. Sé audaz. Swami Vivakenanda

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Escuchar

-¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación?-Escuchando - respondió el Maestro.-¿Y cómo he de escuchar?-Siendo un oído que presta atención a la cosa más mínima que el universo nunca deja de decir. En el momento que oigas algo que tú mismo estás diciendo, detente.

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La larga travesía

Existió un viajero que tuvo que hacer una larga travesía, ató su animal a un carro e inició la marcha hacia un largo destino, con un límite fijo de tiempo.Al animal lo llamo Necesidad, al carro Deseo, a una rueda la llamó Placer y a la otra Sufrimiento. Así pues el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su destino.Cuanto más velozmente iba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del Placer y el Sufrimiento, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban el carro del Deseo.Como el viaje era muy largo y nuestro viajero se aburría, decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas.Pero cuanto más embelleció el carro del Deseo más pesado se hizo para la Necesidad , de tal manera que en las curvas y en las cuestas, el pobre animal desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del Deseo.En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso.El viajero desesperado, porque el camino era muy largo y estaba muy lejos su destino, decidió meditar sobre el…

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