La carpinteria

Cuentan que existió una vez una carpintería en la que las herramientas celebraron una reunión para arreglar sus diferencias.Al principio de tan extraña asamblea el martillo ejerció la presidencia, pero pronto, los restantes miembros, le notificaron que tenía que renunciar porque hacía demasiado ruido con sus golpes. El martillo admitió la acusación pero no aceptó que tomara la presidencia el tornillo porque les haría dar demasiadas vueltas y la reunión resultaría muy aburrida.El tornillo y todo tipo de tuercas se dieron por aludidas pero objetaron que tampoco permitirían que la lija capitanease la reunión porque crearía excesivas fricciones con su usuales asperezas en el trato.Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su patrón, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un mueble tan bello como útil. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la…

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Demonio poseído

Un demonio se encontró con otro que rodaba por el suelo, gritaba y lloraba, como poseído por un dolor sin igual.-¿Cúal es tu mal? - preguntó el primer demonio.-Tengo un ángel en mí y me atormenta - dijo el otro entre quejidos.

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Suicidio

Era un sabio tan anciano que nadie de la localidad sabía su edad. Él mismo la había olvidado, entre otras razones porque había trascendido a todo apego y ambición humana. Estaba un día sentado bajo un enorme árbol con la mirada perdida en el horizonte y la mente quieta como un cielo sin nubes. De repente, vio cómo un hombre joven echaba una cuerda sobre la rama de un árbol y ataba uno de sus extremos a su cuello. El sabio se dio cuenta de las intenciones del joven, corrió hacia él y le pidió que desistiese de su propósito aunque sólo fuera un par de minutos para escucharlo. El joven accedió, y ambos se sentaron junto al árbol. El anciano se expresó así:-Voy a hacerte un ruego, querido amigo. Imagina una sola tortuga en el inmenso océano y que sólo saca la cabeza a la superficie una vez cada millón de años. Imagina un aro flotando sobre las aguas del inmenso océano. Pues más difícil aún que la tortuga introduzca la cabeza en el aro del agua, es haber obtenido la…

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Sentimientos superiores

Cuando el príncipe Mou We, estaba retirado viviendo como ermitaño en Chungan, le dijo a su maestro:-Mi cuerpo está aquí entre bosques y arroyos, pero mi corazón está en el palacio de Wei. ¿Qué puedo hacer?-Cuida más por lo que tienes en ti y menos por lo de los demás.-Yo debería poder - dijo el príncipe - pero no puedo seguir a mis sentimientos superiores.-Si no puedes seguir a tus sentimientos superiores, entonces abandónate a lo que sientes. No hay cosa peor para el alma que luchar en contra de sus sentimientos y de controlar a los que no se pueden controlar. Se llama doble injuria y los que la sufren nunca viven su ciclo completo.

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Furioso

Una vez un miembro de la tribu se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. ¡Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad!El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo.El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol. Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que si le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa.Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar.También esta vez el hombre cumplió su encargo y gastó media hora meditando. Después regresó a donde…

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Limitaciones

A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones, le dijo el Maestro:-Naturalmente que eres limitado. Pero, ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace unos años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?El discípulo respondió:-Han cambiado mis talentos.-No - contesto el Maestro - has cambiado tú.-¿Y no es lo mismo?-No, tú eres lo que tú piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú.

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Lluvias monzónicas

Las lluvias monzónicas habían llegado a la India. Era un día oscuro y llovía torrencialmente. Un discípulo corría para protegerse de la lluvia cuando lo vio su maestro y le increpó:-Pero, ¿cómo te atreves a huir de la generosidad del Divino?, ¿por qué osas refugiarte del líquido celestial? Eres un aspirante espiritual y como tal deberías tener muy en cuenta que la lluvia es un precioso obsequio para toda la humanidad.El discípulo no pudo por menos que sentirse profundamente avergonzado. Comenzó a caminar muy lentamente, calándose hasta los huesos, hasta que al final llegó a su casa. Por culpa de la lluvia cogió un persistente resfriado. Transcurrieron los días. Una mañana estaba el discípulo sentado en el porche de su casa leyendo las escrituras. Levantó un momento los ojos y vio a su gurú corriendo tanto como sus piernas se lo permitían, a fin de llegar a algún lugar que lo protegiera de la lluvia.-Maestro - le dijo - ¿por qué huyes de las bendiciones divinas? ¿No eres tú ahora el que desprecias el obsequio divino? ¿Acaso no estás huyendo del agua…

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Una rana

Era una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo, donde había nacido y habría de morir.Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar.Tropezó y se cayó en el pozo.-¿De dónde vienes? - preguntó la rana del pozo.-Del mar.-¿Es grande el mar?-Extraordinariamente grande, inmenso.La rana del pozo se quedó unos momentos muy pensativa y luego preguntó:-¿Es el mar tan grande como mi pozo?-¡Cómo puedes comparar tu pozo con el mar! Te digo que el mar es excepcionalmente grande, descomunal.Pero la rana del pozo, fuera de sí por la ira, aseveró:-Mentira, no puede haber nada más grande que mi pozo; ¡nada! ¡eres una mentirosa y ahora mismo te echaré de aquí!

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El lechero acaudalado

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió algunas rupias extras. Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí:-Voy a ganar dos rupias. ¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja. Como ganaré mucho dinero, también compraré telas y me haré comerciante. Será estupendo. Me casaré, tendré una casa soberbia y, naturalmente, dispondré de excelente cocinero para que me prepare los platos más deliciosos y si un día no me hace bien la comida, le daré una bofetada.Al pensar en propinarle una bofetada al cocinero, Ashok, automáticamente, levantó la mano, provocando así la caída de la olla, que se hizo mil pedazos contra el suelo derramando su contenido. Desolado,…

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