Narain Gupta

Por un sinuoso camino y a gran velocidad, un hombre borracho conducía su coche. De repente, perdió el control saliéndose del trayecto, precipitándose  contra una charca pestilente.
Varias personas, al ver el accidente, corrieron al lugar y ayudaron a incorporarse al conductor. No podía ocultar su borrachera cuando uno de sus auxiliadores le dijo:
-Pero ¿es que no ha leído usted el célebre tratado de Naraín Gupta sobre los efectos perjudiciales del alcohol?
El ebrio conductor sin dejar de hipar y tartamudear le dijo:
-Yo soy Naraín Gupta.