Múltiples caminos

En un pueblo vivía un respetado maestro. Un día, uno de los vecinos perdió una oveja, y no contento con enviar a todos sus sirvientes a buscarla, pidió al maestro que le prestase su único asistente.

– ¿No te bastan tus numerosos criados para buscar una sola oveja?

– Es porque hay muchos senderos. Vete a saber por cual se ha ido.
Los siervos buscaron durante muchas horas, sin resultado positivo. El vecino, desolado, se reunió de nuevo con el maestro y el sabio le pregunto si la habían encontrado.

– No ha sido posible – dijo – Hay demasiados caminos. Como un sendero conducía a otro, no sabíamos cual tomar.
El maestro permaneció en silencio, reflexionando. Estuvo así durante horas y nadie entendía lo que pasaba. Un hombre lúcido y perspicaz que estaba presente, al ver la desorientación de los discípulos, dijo:

– El maestro se ha quedado pensativo porque es consciente de que muchos de sus discípulos se dedican a demasiadas cosas a la vez y siguen muchos senderos de esta clase. Extraviándose en ellos, pueden su tiempo y su objetivo