Hipo

Nasrudín entra en la tienda de un farmacéutico y pide algo contra el hipo. Entonces el farmacéutico lanza un grito, se hecha encima de Nasrudín y le da un fuerte golpe. Nasrudín cae al suelo, derriba alguno tarros y se hace bastante daño. Se levanta dolorido, y le pregunta al farmacéutico:
-Pero bestia ¿a qué viene ese grito y por qué me has golpeado?
-Porque – contesta el farmacéutico – contra el hipo, de todos es sabido, que no hay nada mejor que un buen susto.
Entonces Nasrudín le dice, enfrentándose a él:
-¡Es que no soy yo quien tiene hipo! ¡Es mi hijo!