Golondrina

En el palacio de Salomón una golondrina macho acechaba de cerca a una golondrina hembra que lo rechazaba de forma vigorosa. El macho gritó:
-Pero ¿cómo puedes rechazarme a mí? ¿no sabes que si quisiese, podría tirar abajo la cúpula más alta de este templo y echarla encima del mismísimo Salomón?
Salomón, que comprendía el lenguaje de los pájaros, llamó a macho y le preguntó con severidad:
-¿Cómo has podido decir una estupidez semejante? ¿por qué? ¿qué te ha empujado a hacerla?
-No hay que tomarse en serio las palabras de un pájaro enamorado – dijo el pájaro.
-Tienes razón – dijo Salomón.
Y dejó que el macho se fuese volando.