El nombre de mi maestro

Un discípulo profesaba por su maestro una confianza total, tan inquebrantable, que escalaba las más altas montañas y cruzaba los ríos caminando sobre las aguas sin hacer nada más, aparte de decir y repetir el nombre de su maestro.
El maestro, que fue testigo de cómo su discípulo atravesaba un río, se dijo. «Mi nombre es sin duda todopoderoso. He adquirido la fuerza del universo»
Al día siguiente, se precipitó hacia un río profundo gritando:
-¡Yo! ¡Yo!
Y se ahogó, porque no sabía nadar.