Fruta del Cielo

Había una vez una mujer que había oído hablar de la Fruta del Cielo y la codiciaba. Entonces le preguntó a cierto derviche, a quien llamaremos Sabar:-¿Cómo puedo encontrar esta fruta, para conseguir el conocimiento de forma inmediata?-Harías mejor en estudiar conmigo - dijo el derviche - si no lo haces, tendrás que viajar con determinación y sin descanso por todo el mundo.La mujer lo abandonó y buscó a otro derviche, Arif el Sabio; y después encontró a Hakim, el Docto; luego a Majzub, el Loco; más tarde, a Alim, el Científico, y muchos más… Pasó treinta años buscando, al cabo de los cuales llegó a un jardín. Allí se encontraba el Árbol del Cielo, de cuyas ramas pendía la resplandeciente Fruta del Cielo.De pie junto al Árbol estaba Sabar, el primer derviche.-¿Por qué cuando nos encontramos por primera vez no me dijiste que tú eras el Guardián de la Fruta del Cielo? - le preguntó.-Porque en aquel momento no me habrías creído. Además, el árbol sólo produce fruta una vez cada treinta años y treinta días.

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Suerte

Cuando Nasrudín quiso casarse, pensó en una joven que conocía. Ella, sin embargo, prefirió a otro hombre con el que se casó.Algunos años más tarde aquel hombre murió de enfermedad. Nasrudín fue a ver a la viuda para darle el pésame y le dijo:-Suerte que te has casado con él. De no ser así, es a mí a quien enterrarían hoy.

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Juventud o vejez

Un día se discutía en presencia de Nasrudín la eterna cuestión sobre al juventud y la vejez. Cada uno daba un detalle personal sobre las habilidades que se adquieren al hacerse viejo. Nasrudín no estaba de acuerdo. Explicó el porqué:-En el patio de nuestra casa hay una piedra muy grande. Cuando era joven no podía levantarla. Hoy sigo sin poder hacerlo. O sea que no me he debilitado con la edad.

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La compra

Se cuenta que Mulla Nasrudín entró en una tienda para comprar un pantalón. Se probó el pantalón y entonces tras haber reflexionado, se probó otra prenda y decidió quedársela. Estaba a punto de salir de la tienda cuando el vendedor le llamó y le dijo que no le había pagado la prenda.-Es normal - dijo Nasrudín - porque la he cambiado por el pantalón.-Pero el pantalón tampoco lo has pagado-Es normal - dijo Nasrudín saliendo - porque no me lo he quedado.

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Las hojas del árbol

Un alumno y su gurú caminaban uno al lado del otro por el campo. El alumno señaló con el dedo un árbol muy grande y preguntó:-¿Cuántas hojas tiene ese árbol?-Ochenta mil seiscientas cuarenta y seis - dijo el gurú-¿Estás seguro?-Si no me crees súbete al árbol y cuéntalas.

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Frío

En China, una helada noche de invierno, un rico mandarín andaba con su gente, ataviado con un cálido abrigo.Vio a un mendigo tiritando y le preguntó a un sirviente del séquito:-¿Por qué  tiembla aquel hombre?-Porque tiene frío-¿Ah sí? ¿Y temblar le impide tener frio?

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Servicios prestados

Noori se retiró con un extranjero que fue a visitarle. Ambos se habían lamentado hasta llegar a sollozar juntos. Después de la partida del viajero, Noori dijo a su discípulo:-¿Sabes quién era?… El Diablo me ha hablado extensamente de los servicios que ha prestado a Dios y no le han sido recompensados, y del terrible sufrimiento que experimenta a causa de su separación con el Señor. Y ha llorado. Y yo he llorado con él.

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Unirse con Dios

Shebli dijo a uno de sus discípulos:-¿Sabes qué hay de falso en tu esfuerzo, para unirte con Dios?-No maestro. ¿qué es?-Te ocupas, únicamente, de pedirle para ti.

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Depravación

La depravación de los soberanos es la injusticia, la de los santos es la codicia, la de los sufíes la hipocresía.

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Interrogatorio

La avidez interroga a la victoria:-¿Tu padre?-La duda.-¿Tu profesión?-El sufrimiento esencial.-¿Tu meta?-La indigencia.

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